MANSCRITOS DEL ABISMO PRIMORDIAL I

El principio antrópico según el cual la pregunta por la finalidad del cosmos, encuentra falsamente su sentido en la existencia humana, parece recrudecer hoy en en toda su magnanimidad. Y es que, efectivamente, el vacío que se aprecia en la propia existencia de nuestra condición humana actual, difiere de lo vivido y experimentado en el pasado, según el cual la existencia del hombre era una muestra indiscutible de la existencia de lo divino.

¿Qué ha pasado en los últimos 400 años, para que la existencia del hombre haya dejado por sí mismo de ser una prueba irrefutable de la existencia de Dios, y se muestre ahora hijo de la causalidad, fuerzas cósmicas azarosas y del silencio absoluto , la ausencia total de la palabra?

No fue Darwin, ni las ciencias, ni el desarrollo de las nuevas tecnologías que han hecho poderoso al hombre, ni mucho menos nuestra creciente seguridad y prosperidad los que han hecho innecesario a Dios.

De hecho, todo lo antes mencionado, hace a Dios, más necesario nunca.

La causa de su “ausencia” es algo mucho más profunda, inquietante, oscura. La verdad en este punto está más cerca de la verdad Heideggeriana .

Recordemos que para Heidegger, el Ser se oculta para luego des-ocultarse. El olvido del Ser, que se vislumbra en el lenguaje metafísico de los últimos 2500 años, no se debe entonces sólo a que el hombre olvidó el pensamiento original que tenía como correlato al Ser, sino que es el mismo Ser el que,al sustraerse, se hace olvidar.

Inspirandonos en Heidegger, afirmamos que nosotros no fuimos quienes nos alejamos del sentido representado en Dios, ni  que las fuerzas sociales e históricas, fueron las que nos empujaron a alejarnos de su presencia, ni mucho menos, que el asesinato metafísico de Dios, que según  Nietzsche, cometimos, lo haya hecho innecesario.

La verdad es que Dios, al igual que el ser Heideggeriano, se oculta, pero a diferencia del este, lo hace muy a su pesar. Y eso porque un abismo separa al hombre de Dios. Y aquel abismo, por lo general, es insuperable para ambos.

Aquel abismo, como veremos, es El Abismo de  los Abismos. La clave  para comprender la relación entre el hombre y Dios es  aquel Abismo. Su compresión es lo que llamaremos La Llave.La Llave, abre las puertas del abismo y lo hace inteligible.

La Llave es un abrir y un cerrar a voluntad, y en su abrir y cerrar,Transfigura. La abertura y cierre de las puertas del abismo con la Llave,  es lo que llamaremos, entonces, La  Transfiguración. Transfiguración del mundo, de Dios, del hombre y del propio abismo .

La Llave habita en el Abismo  en su dinamicidad. Aquel abismo, como venimos diciendo, es dinámico, no estático. Algunas veces crece y se expande y otras veces, se encoge y se cierra. Nadie controla este abrir y este cerrar, sino el Tiempo. Sin embargo,es posible vencer al tiempo gracias a La Llave.

El abrirse de un Abismo es su Apertura y el cerrarse del mismo,  su Cierre.

La señalada dinámica de apertura  y cierre, hace posible, para el hombre y para Dios, cuando las circunstancias son propicias, lo que llamaremos el Salto. El Salto es posible en todos los abismos, incluso es posible dar Salto en el Abismo de Abismos.

El concepto de salto es utilizado por Kierkegaard, quien habla de la necesidad un salto de fe para “alcanzar” a Dios. Para Kierkegaard, es imposible comprender racionalmente a Dios, incluso,lo es existencialmente. No hay nada en la vida ni en la muerte, en la razón o en la experiencia, que confirme a Dios en su certeza. Clamamos a Dios desde las montañas para que se manifieste de alguna manera y con ello, despeje nuestras dudas y angustias, y solo recibimos el Silencio. Ante este hecho, solo queda dos caminos: o negar la existencia de  Dios, ya que no hay nada que lo señale como real,  con la subsiguiente pérdida de sentido para la vida, o se realiza, con todos los peligros que implica, el salto de fe, y abandonarse a un salto que es en cierta forma mortal, ya se le va a uno la vida en ello.

Sin embargo, nosotros no estamos de acuerdo con aquel planteamiento. Creemos que sí, un abismo separa al hombre y a Dios, y que sí, es necesario dar un  Salto,pero NO  un salto de fe, solamente,sino, sobre todo,un Salto en vista a propiciar el Encuentro. Aquel Encuentro se llevará a cabo dependiendo de múltiples factores: del tamaño del abismo que  debe ser cruzado, si Dios se anima  a llevar a cabo  aquel  encuentro y quiere ser encontrado, y si el hombre, a dar aquel salto, lo sobrevive, bien posea La Llave o no.

Lo dicho implica que, en algún momento del Cierre o de la Apertura (del abismo), es posible para el hombre  dar Salto propiciador. Como también, es posible para Dios realizar el  Salto y dar encuentro al hombre.

Y en cierta ocasiones, por los juegos azarosos, o quizás no azarosos, de un Tiempo desconocido,   el abismo,aparentemente siempre en horizonte de cierre, termina por cerrarse completamente. Aquel estado de Cierre Absoluto es lo que llamamos, La Promesa. La Promesa es posible gracias a aquel Tiempo desconocido. Sin embargo, La Promesa es posible También para La Llave.El Cierre llevado a cabo por la Llave, es lo que llamamos El Atajo.

Sea como sea que se dé La Promesa, bien por El Tiempo Desconocido, Bien por el Uso de la llave, las tierras en ambos lados del abismo, el de los hombres y el de lo divino,  terminan fusionándose en una sola.

Entonces, para comprender la relación inmemorial entre el hombre y Dios, debemos comprender la naturaleza espiritual de dicho abismo.¿ En que consiste?¿ Que lo hace crecer y encogerse? ¿En qué momento puede ser saltado por Dios y en qué momento puede ser saltado por los hombres?¿ Cual es la naturaleza de aquellos que están dispuestos a dar aquel salto?¿Que es La Llave?¿Donde se encuentra?¿Qué son La Promesa, El Tiempo Desconocido y El Atajo?

Para responder estas preguntas debemos saber que, este Abismo de Abismos, que crece y se sustrae, y que separa a Dios de los hombres, tiene ciertas correspondencias con los abismos que se abren y cierran a lo largo y ancho de la condición humana. Y es que aquel abismo es, por naturaleza,  idéntica en esencia a los abismos que son para el hombre, el Tiempo y  la Muerte. Si comprendemos estos dos abismo humanos, podremos comprender aquel abismo de abismos que nos sobrepasa y responder a todos las preguntas planteadas.

Así mismo,  como veremos, los abismos del Tiempo y de la Muerte son, ellos mismos, lo mismo. Y es que ¿Qué es el tiempo, sino el constante despliegue de la muerte en el cosmos?, ¿Que es la muerte, sino el Tiempo atravesándonos mortalmente?

EL ABISMO DEL TIEMPO PRIMERAS APROXIMACIONES

El tiempo,  abre y cierra abismos tras sus pasos.

El Futuro  es el abismo del tiempo, cuasi-infinito, que se cierra desde la “eternidad”, y que,de forma aparente, termina su cierre en el Presente.El Presente es la ilusión del cierre del abismo Futuro, imagen  y quimera de una hipotética eternidad.( Platón, Timeo).El pasado, es el abrirse del  abismo tras el “cierre futuro”, que ,inexorable y vasto se va hundiendo en el Ocaso.

La idea contemporánea sobre el tiempo, como la que refiere  Heidegger y la corriente fenomenológica, según el cual el hombre no es un objeto en el tiempo, como una piedra  arrastrada por la fuerza de un rio , sino que más bien el hombre mismo, es, para algunos el mismo río, y para otros, una parte de él, contradice la experiencia más propia del hombre: Su lucha a muerte contra EL TIEMPO,que es más que una lucha contra sí mismo…

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