RAMANA MAHARSHI

BIOGRAFÍA

Maharshi Nació el 29 de diciembre de 1879, en Tiruchuzhi, india. Su infancia fue, en cierta manera, común. Nació dentro de una casta de brahmanes, pero no ejercían como tales. De hecho, su infancia fue poco religiosa.

Su padre, Sundaram Aiyar, fue abogado y murió cuando Maharshi era aun un niño. A la muerte del padre, su madre, Alagammal, lo envió, junto  con su hermano mayor, donde su tío paterno, Subbalar.

Su tío lo matriculó en una escuela y veló por él. Sin embargo Maharshi no disfrutaba de los estudios, y después de su proceso de iluminación, perdió por completo el interés por estos.

La forma en que se dio su iluminación, fue de lo más extraña e inesperada. Un buen día, en Mandurai, la ciudad en que vivía con su tío y hermano, su cuerpo se paralizó, y estuvo en estado catatónico y de parálisis. Fue un momento de mucha angustia, y sintió que moriría. En ese momento de parálisis, se dio cuenta de un hecho que marcó toda su vida: Que él no era su cuerpo, sino un alguien que lo trascendía. La constatación de este hecho, que él no es su cuerpo,  lo llevo a despreciar todo lo mundano y lo material, así como la raíz de todo egoísmo y mal en el mundo: el ego.

Lo sorprendente del proceso de iluminación de Maharshi, es que este se dio de manera espontánea. Su familia nunca le inculco el interés por la religión, ni él nunca se interesó en estos temas hasta ese día, en el que su mente despertó. Simplemente, un buen día, sucedió.

El desinterés por lo mundano, incluso de la escuela y los estudios, le valieron el acoso de sus compañeros y profesores. Las reprimendas de su entorno familiar no se hicieron esperar. Ante ello,  a los 16 años, fugó de casa y se dirigió a la ciudad de Turuvannamali,  y posó su morada en la  mítica montaña consagrada al dios Shiva, Arunahaleshura.

En Turivammalai, llevo una vida ascética extrema por más de dos años. Muchos que lo veían pensaron que era un hombre que había perdido la cordura. Andaba sucio y desnudo por la ciudad, siempre en estado de meditación, imperturbable concentrado solo en sí mismo. Sin embargo, muchos también lo consideraban un santo, y le depositaban ofrendas y comida. Se mantuvo indiferente ante los que lo ofendían así como ante  los que lo seguían.

Ante la afluencia de gente que lo buscaba, se dirigió a Virupaksha, una cueva mítica donde otro asceta que la habitó, había alcanzado el samadhi (la iluminación) y del que se decía , en el proceso, se había hecho cenizas.

En Virupaksha comenzó poco a poco a romper su silencio. Recibió muchas visitas y el respondía a las preguntas que le hacían. Conoció ahí, a un ermitaño, Jatai Suami. Este ermitaño tenía una pequeña biblioteca andante, que compartía con Maharshi. Ahí comenzó sus estudios en los textos sagrados, y Maharshi es conocido también por sus agudos comentarios a  dichos textos.

Paso el tiempo, y decidió regresar a Turiivammali, y sus discípulos y devotos, que eran muchos, le hicieron un Ashram a los pies del monte sagrado de su adoracón, Arunahaleshura. A aquel lugar se lo llamó Ramanasram.

Murió el 14 de abril de 1950 de cáncer, querido y amado en medio de sus devotos, amigos y discípulos.

(Fuente: – Las enseñanzas de Ramana Maharshi, Ernesto Ballesteros, editorial Kairos)

PENSAMIENTO

La corriente espiritual que siguió Maharshi fue el Vishishtadvaita (No dualismo cualificado). Es una rama de la corriente Advaita.

El Vishishtadvaita postula un monismo espiritual absoluto, en el que no hay una diferencia entre la conciencia y el objeto percibido. Todo lo que hay es simplemente la conciencia. Lo que esta conciencia percibe del mundo exterior e interior, no es más que una proyección del alma misma.

En ese  sentido Ramana Maharshi afirma que “Así como la araña emite el hilo sacándolo de sí misma y vuelve a recogerlo dentro de sí misma, así la mente proyecta el mundo sacándola de sí misma y vuelve a disolverlo dentro de sí misma. Cuando la mente sale del sí mismo, el mundo aparece”. (Ver Enseñas espirituales: Ramanmaharshi, editorial Kairos, pag.21)

El alma no solo percibe la ilusión del mundo exterior, sino también la ilusión que realiza la propia mente a través del ego. La idea de un yo, con una personalidad particular, que sufre, siente, se alegra, desea, etc., es una ilusión del ego, de la mente.

La mente se compone de pensamientos. Acallar la mente es acallar los diferentes pensamientos que surgen dentro de nosotros. En ese sentido, Maharshi afirma que “Aparte de los pensamientos, no hay nada a lo que se puede llamar mente. Por consiguiente, el pensamiento es la naturaleza de la mente”.(Ver Enseñas espirituales: Ramanmaharshi, editorial Kairos, pag.21).

La identificación con el mundo exterior y el ego es la fuente de todo sufrimiento y desdicha humana. Y la desdicha no es nuestra verdadera naturaleza, sino la paz y la dicha.

Para lograr acceder a nuestra verdadera naturaleza necesitamos despertar espiritualmente.

Para ello, debemos desvelar  las capas ilusorias del mundo y del ego para acceder a la esencia misma que somos nosotros: Dios.

El alma humana, que es conciencia pura en su núcleo más profundo, se identifica plenamente con Dios mismo. Es Dios. Aquello es el mayor misterio y nuestra mayor esperanza.

UN MÉTODO PARA DESPERTAR

Para Ramana Maharshi “El mundo debe ser considerado un sueño” (Ibíd. pág., 29). Tanto el mundo exterior como nuestro ego son parte de este mundo onírico que nos aprisiona. El fin del camino espiritual  consiste entonces en despertar de aquel sueño. En aquel despertar consiste la liberación. Y para liberarnos debemos hacer frente al origen de la ilusión: El ego y sus pensamientos.

Maharshi afirma que “… aquello que llamamos mundo, no es más que pensamiento. Cuando el mundo desaparece, es decir cuando no hay pensamiento, la mente experimenta la felicidad, y cuando el mundo aparece, se hunde en la desdicha” (Ibíd.  pág., 31).

Para tomar conciencia de nuestra necesidad de despertar, y liberarnos Maharshi nos da un método.

Este metodo consiste  en preguntarnos, siempre que podamos “¿Quién soy yo?”, y reflexionar y profundizar en aquella pregunta.

Es una pregunta de lo más profunda y poderosa.

Preguntándonos, ¿Quién soy yo?¿A quién es el que le sucede estas o aquellas cosas?¿Quién es el que siente esto o lo otro?¿Quién es el que piensa, quien es el que desea?, aprendemos que no somos nada de aquello  que nos acontece. No soy el miedo que siento, sino un alguien que tiene miedo; no soy el futuro que proyecto, sino un alguien que proyecta, no soy el pasado que recuerdo, sino un alguien que recuerda.

La conciencia de este “YO” que siempre nos acompaña es el primer paso en el  camino que nos llevará a la liberación.

El hombre a través de este método aprende a no identificarse ni con el mundo ni con el ego. No somos el mundo ni el ego, sino aquello que le “acontece” el mundo y le “acontece” el ego. Al darnos cuenta de este Sí-mismo que somos, la mente y el mundo desaparece de nuestro horizonte vital. Dejan de existir y tener consistencia. Queda uno solo consigo mismo. En ese proceso “El discípulo llega e entender que el Brahmán (Dios) que él cree distante y diferente de sí mismo, esta próximo y no es diferente de él” (Ibíd. Pag.36).

Para Maharshi el mejor método de meditación es la atención en ese Sí-mismo que somos realmente. A través de la concentración  en el Sí-Mismo que somos adquirimos una mayor conciencia. Para nuestro maestro “Si los momentos que se pierden pensando en los objetos que no son el Si-mismo se dedican a la indagación del Sí-mismo, en muy breve tiempo se alcanzará la autorrealización.”

Tras practicar la concentración en el  espíritu que somos, se nos abrirá una realidad espiritual basta y hermosa. Aquella práctica podemos realizarla día a día, en nuestra vida cotidiana y familiar. No necesitamos renunciar al mundo. Nos dice Maharshi,  que “El hacedor, aunque esté trabajando, está en soledad” (Ibíd., Pág. 70).

En otras palabras,  Maharshi  nos dice que en medio del mundanal ruido, podemos lograr un espacio para el silencio en nuestro interior, que nos permita  obtener la soledad que necesitamos para crecer. Debemos, en medio del mundo, convertirnos en observadores. Observadores de un cuerpo, de una mente, de un mundo que acontecen a nuestro derredor, pero con los cuales no nos identificamos. Lo único existente es el observador que observa.

Con esto termino esta pequeña presentación de Ramana Maharshi. Un gran maestro que vale la pena leer e investigar. Les recomiendo estos dos libros.

  • Las enseñanzas de Ramana Maharshi, Ernesto Ballesteros, editorial Kairos

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  • Enseñas espirituales: Ramana Maharshi, editorial Kairos

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